miércoles, 4 de julio de 2007

ARTE BIZANTINO


El arte bizantino es una expresión artística que se configura a partir del siglo VI fuertemente enraizada en el mundo helenístico como continuador del arte paleocristiano oriental. En sus primeros momentos se consideró como el conservador natural en los países del Mediterráneo oriental del Imperio Romano, siendo transmisor de formas artísticas que influyen poderosamente en la cultura occidental medieval. Los períodos del arte bizantino se ajustan, como es natural, a las grandes fases de su historia política.
Desde comienzos del siglo V se va creando un lenguaje formal artístico propio y diferenciado del que se mantiene en el Imperio de Occidente. Más tarde, en la época de Justiniano (527-565) se inicia la primera etapa específicamente bizantina: es la Primera Edad de Oro que comprende los siglos VI y VII, es la etapa de formación del arte bizantino en sus aspectos formales básicos.
Después del período de la lucha de los iconoclastas, aunque pobre en monumentos, comienza, en torno al año 850, el arte bizantino medio o Segunda Edad de Oro que perdura hasta el año 1204, cuando Constantinopla es conquistada por los cruzados; en esta época esencialmente se consolidan los aspectos formales y espirituales del arte bizantino; es la verdadera etapa creadora y definidora de la estética bizantina.
Después del dominio latino, con la dinastía de los Paleólogos, se da paso a la Tercera Edad de Oro que se centra en el siglo XIV y que finaliza con la toma de Constantinopla en el año 1453. Después, el arte bizantino florece en los países eslavos, Rusia y sureste de Europa, transmitiéndose hasta nuestros días a través del Monte Athos.

Escultura bizantina
La plástica escultórica bizantina supuso la culminación del arte paleocristiano, manteniendo sus técnicas y su estética de progresivo alejamiento de las cualidades clásicas: la mayor rigidez, la repetición de modelos estereotipados, la preferencia del bajorrelieve a las obras de bulto redondo y el uso de materiales ricos (marfil) que proporcionan pequeñas piezas, son los caracteres más destacados de la estatuaria bizantina de la primera etapa.
Tras la sistemática destrucción del período iconoclasta hay una vuelta al culto de las imágenes, pero para no caer en la idolatría y por influjo de las nuevas corrientes islámicas desaparece la figura humana en la estatuaria exenta.
Las obras más destacadas son las labores ornamentales de los capiteles con motivos vegetales y animales afrontados como son los de San Vital de Rávena o los sarcófagos de la misma ciudad en los que se representan los temas del Buen Pastor.
Pero las obras capitales de la escultura bizantina son las pequeñas obras, dípticos y cajas, talladas en marfil, destacando el díptico Barberini, Museo del Louvre, del siglo V, o la célebre Cátedra del obispo Maximiano, en Rávena, tallada hacia el año 533 sobre placas de marfil con minuciosa trabajo.

ESCULTURA EN ROMA


La escultura en la Antigua Roma, lo mismo que la arquitectura, es original en el espíritu de su finalidad, pero en ella pesan mucho las aportaciones formales etruscas y griegas (helenísticas), siendo de hecho buena parte de la producción escultórica romana copia de originales griegos.

Estatua de Trajano, emperador romano del 98 al 117 adC
Se conservan muchas esculturas romanas, hechas preferentemente en mármol y en menor medida en bronce u otros materiales (marfil, etcétera), si bien parte de ella está dañada, con partes rotas. Son frecuentes el retrato y el relieve histórico narrativo, en los que los romanos fueron grandes creadores. Hay también muchas esculturas de emperadores romanos.


Historia.
La escultura romana clásica comenzó con el saqueo de Siracusa en el 212 adC durante la Segunda Guerra Púnica con Cartago. Siracusa, un rico puesto avanzado de la civilización griega en la isla de Sicilia, fue minuciosamente saqueado y la mayoría de sus magníficas esculturas helenísticas fueron llevadas a Roma, donde reemplazaron a las antiguas de estilo tradicional etrusco. Los romanos admiraban el estilo helenístico, y finalmente talleres de todo el mundo griego (especialmente de Asia Menor) proveyeron las estatuas sin las que ninguna villa patricia estaba completa.
Los artistas griegos se establecieron en Roma después de que Grecia fuera conquistada en el 146 adC, y muchos de ellos empezaron a producir copias de esculturas griegas, que eran populares en Roma. Esta escuela helenística reprodujo los modelos de Praxíteles, de Lisipo y obras clásicas del siglo V adC. En esta escuela «Neoática de Roma» destacó entre otros el escultor Pasiteles, originario de la Magna Grecia, aunque convertido en ciudadano romano. Fue famosa la recopilación que hizo en un catálogo de las esculturas más famosas del mundo. Como escultor se le atribuyen un Júpiter en oro y marfil y numerosas obras en bronce.
Los retratos de esta época republicana, influidos por la plástica etrusca, son de un penetrante realismo y dureza expresiva, aunque no exentos de un cierto idealismo, destacando en este sentido los retratos de los emperadores Augusto (que le retrataban como un hombre joven, a pesar de que era mayor) y Pompeyo.
Durante la época del emperador [[Trajano, el arte de las provincias orientales del imperio empezó a tener más influencia en la escultura romana.
Uno de los últimos ejemplos de la escultura romana a escala monumental es el friso del Arco de Constantino.

Relieves
Relieve de la Columna de Trajano
El relieve consistía en esculpir formas tridimensionales poco profundas sobre superficies planas. Se usaban en trabajos arquitectónicos como columnas, arcos y templos. Un ejemplo de este tipo de escultura sería el Ara Pacis (‘Arco de la Paz’), construido en torno a 13 - 9 adC. El Ara Pacis era un monumento a la Pax Romana (‘Paz Romana’), 200 años de paz y prosperidad propiciados por el emperador Augusto.
Otro ejemplo de escultura en relieve sería la Columna de Trajano, fechada en torno a 106 - 133 adC y adornada con escenas de las batallas de Trajano en una espiral continua que gira sobre la columna, así como la Columna de Marco Aurelio, modelada a partir de la anterior.

Esculturas independientes
Copia de la estatua ecuestre de Marco Aurelio en el monte Capitolino
Entendiendo como tales las que no formaban parte de una construcción, como estatuas y similares, fueron destruidas en su mayoría durante la invasión bárbara o la reconstrucción cristiana. El mármol fue quemado para obtener cal y el bronce fundido para otros propósitos (por ejemplo, munición). Un ejemplo excepcional de una pieza que se ha conservado es la estatua ecuestre de Marco Aurelio, fechada sobre 161 - 180 adC. La leyenda cuenta que la imponente conducta del emperador libró a la pieza de la destrucción. Las estatuas solían situarse comúnmente en los templos, los baños públicos o el foro de la ciudad (el centro social y comercial de la misma).

Retratos
Los retratos esculpidos solían ser bustos de romanos famosos. Los sujetos de estas esculturas incluían varios patricios y especialmente emperadores, multiples copias de la cuales circulaban por todo el imperio. La retratos esculpidos romanos personificaban las virtudes cívicas y sentaron las bases para los retratos públicos europeos y americanos modernos. Un ejemplo muy conocido es el busto del emperador Constantino el Grande.

ESCULTURA GRIEGA



Aunque Grecia floreció en todas las Bellas Artes, ninguna le distingue tanto como la escultura cuyas obras alcanzaron en dicha nación el ideal de la belleza artística hasta donde pudo llegar por sí solo el ingenio humano. Forman su característica en los mejores tiempos del Arte (los de Fidias) la expresión de la realidad idealizada, la regular proporción orgánica, el alejamiento de lo vago y monstruoso, la precisión en los contornos y detalles, la armonía y belleza en las formas y la finura en la ejecución.
Cultivó el arte griego todos los géneros de escultura, adoptando con predilección el mármol y el bronce como material escultórico y tomando como asuntos principales los mitológicos y los guerreros a los cuales añadió en su última época el retrato de personajes históricos.
Suele dividirse la escultura griega en cuatro periodos históricos bien delimitados a los cuales precede el protohistórico o minoico y miceniano. En éste, se desarrolló por espacio de unos veinte siglos (desde el año 3000 al 1100 adC aproximadamente) un arte rudimentario pero lleno de vida y movimiento que modeló el barro y trabajó la piedra, el marfil, el hueso e incluso el oro, el plomo y el bronce, produciendo relieves, grabados, entalles mitológicos en piedras finas y pequeñas estatuas e idolillos. Aunque labrados con cierta tosquedad, se presentan a veces con admirable corrección en el dibujo que parece recordar el arte de los cazadores del reno los cuales pudieron tener con la civilización egea algún lazo histórico.
Los cuatro períodos históricos que tras un prolongado silencio artístico siguieron al miceniano se distinguen del siguiente modo:


El período de formación, desde aproximadamete el 620 adC al 540 adC.
El período arcaico, desde el 540 adC al 460 adC.
El período de perfección o clásico, hsata finales del siglo IV adC.
El período de difusión, que algunos llaman de decadencia, después de Alejandro Magno hasta la conquista de Grecia por roma, de 323 adC a 146 adC.

Período de formación
En el primer período después de los rudimentarios ídolos de madera llamados xoanon, planos por delante y por detrás y redondeados en los bordes, descubiertos en Delos (atribuidos al mítico Dédalo) y después de las primeras estatuas de mármol de tosco labrado y a modo de columnas, va recorriendo el arte un camino de progreso que empieza en las escuelas jónico-asiáticas de Samos y Quíos (islas de Asia Menor) y sigue en la dórica Sición (Peloponeso) a principios del siglo VI. Las jónicas se distinguen por cierta elegancia y simetría en el plegado de los paños como es de ver en las diferentes Ártemis (o Dianas primitivas) que son obras principales de dichas escuelas. La dórica, por la robustez y el aspecto varonil de sus figuras y unas y otras por los reflejos de la tradición asiática en que debieron inspirarse, imitando modelos de procedencia oriental, los cuales se hallaban en los productos industriales de Asia, traídos por el comercio. No obstante, en la escuela dórica se hace menos visible el influjo asiático y se revela ya por el espíritu de independencia sobre todo, en la talla de sus Apolos desnudos y de aspecto varonil. En los relieves de este periodo se advierte por lo general la misma técnica de los asirios arriba mencionada.

Periodo arcaico

Kuros del Asclepieion de Paros
El segundo período se caracteriza por la independencia que el arte griego, ya formado, va realizando respecto de imitaciones orientales y por el tipo atlético dado a sus estatuas que en su gran parte representan a los vencedores en los juegos olímpicos aunque se llamen Apolos.
Esta última y quizás también la de Egina más bien deben llamarse escuelas áticas de influencia dórica pues seguían la tradición jónica en el plegado de los paños con bastante finura y exceso de simetría. Las escuelas propiamente dóricas se reducen a las tres primeras ciudades de la lista como situadas en el Peloponeso, las cuales forman la llamada escuela argivo-siciones, que labró las estatuas atléticas de bronce. En Asia Menor y las islas del mar Egeo continúan vivas en este periodo las imitaciones orientales y en todos los centros nombrados aun se observa alguna rigidez, uniformidad y falta de expresión en las figuras con cierta sonrisa amanerada e inexpresiva (que se ha llamado sonrisa eginética, como si fuera propia de la ciudad de Egina) lo cual es distintivo del periodo arcaico.
Ejemplo de este tipo de escultura del período preclásico griego es el Kuros, procedente del Asclepieion de Paros, mármol paro, h. 540 aC, Museo del Louvre, con la típica sonrisa eginética.

Período clásico



Lucha entre lapitas y centauros. Friso del templo de Zeus en Olimpia
El tercer período señala el apogeo de la escultura, siendo Fidias el héroe que a mediados del siglo V adC la llevó a su apogeo. Pero antes forman una especie de transición los escultores Cálamis y Mirón los cuales vencen la rigidez del anterior periodo dando a las figuras delicadeza y gracia el primero y expresión de movimiento el segundo. Fidias, condiscípulo de Mirón en la escuela de Agéladas (de Argos), se celebra como escultor de los dioses pues nadie como él en el mundo antiguo supo dar a sus creaciones artísticas actitud noble y serena y sello de lo divino sin que le hiciera falta para ello el simbolismo. Obras suyas fueron entre otras:
las estatuas criselefantinas (de oro y marfil) y la estatua de Zeus (Júpiter) para el templo de Olimpia.
las estatuas de Atenea o Minerva para el Partenón de Atenas. Esta estatua se dice que medía unos doce metros sobre su pedestal.
las esculturas que adornaban los tímpanos y frisos de este segundo templo.
Contemporáneo y condiscípulo de Fidias fue Policleto que en su tiempo alcanzó tanta fama como él, notable por la corrección en el dibujo, finura en los detalles y expresión noble de la fuerza y forma humanas, en contraposición al tipo sobrehumano de Fidias. Ambos artistas se consideran como genios superiores de la escultura. Policleto fijó el canon escultórico, modificado después por Eufranor y Lisipo y representa con Mirón el progreso de la escuela argivo-sicione o dórica de Canaco y Agéladas, siendo obras suyas varios atletas y la famosa Amazona presente en los Museos Vaticanos.
Los imitadores de Fidias constituyen la escuela llamada de tradición ática o jónica en la cual brillan Agorácrito, Alcámenes y Peonio. Se cuentan entre las mejores obras de la escuela las siguientes:
las cariátides del Erecteión
los relieves del templo de la Victoria Áptera
las estatuas del frontón del templo de Olimpia.
A la misma tradición se hace corresponder el puteal o brocal de pozo con bajorelieves que guarda el Museo Nacional, que fue hallado en Madrid y es conocido como el Puteal de la Moncloa. Continuadores de la escuela dórica de Policleto fueron Pericletes, Arístides y Atenodoro.

Victoria de Samotracia
Entrado ya el siglo IV adC, la escultura toma un carácter realista que degenera en sensualismo con Escopas y Praxíteles (pertenecientes más bien a la escuela ática) al buscar el sentimiento, la gracia y la delicadeza en vez de la grandiosidad y elevación que distinguía a los anteriores. De esta época y, sobre todo, de Praxíteles son varios Faunos, Venus, Bacos y Apolos sin las formas atléticas de tradición dórica. A Scopas se atribuye entre sus mejores obras
el grupo de Níobe con su hija
la Venus de Gnido
la Victoria de Samotracia, en el Museo del Louvre
incluso, la Venus de Milo (muy discutida y puede ser una Anfítrite de la escuela de Fidias), también en el Museo del Louvre.
En cambio, los escultores de la escuela argivosicionita como Eufranor y Lisipo, continúan fieles al espíritu clásico sin dejar de ser muy realistas. A Lisipo atribuyó Plinio más de 1.500 estatuas, la mayor parte de bronce y se distingue en la expresión del carácter individual que supo imprimir en ellas. A él o a otro escultor de Quíos se adjudica la cuádriga de bronce dorado que hoy adorna la fachada de San Marcos de Venecia (y que otros suponen romana de la época de Nerón) y de él fueron todas las esculturas que representaron a Alejandro Magno. Entre los escultores del Peloponeso que siguieron la misma línea realista figura Cares de Lindos, autor de la gigantesca estatua del Sol de 33 metros conocida como el Coloso de Rodas .
Período de difusión
El cuarto período que es el de difusión se llama también alejandrino y helenístico por corresponder a la época de helenismo abierta por Alejandro.
En él, las escuelas salen de Grecia y figuran principalmente en Pérgamo, Rodas, Tralles, Antioquía y Alejandría, distinguiéndose por su realismo, alguna exageración en las actitudes, predilección por las escenas trágicas o dolorosas y cultivo por el retrato. Son muy celebrados
el grupo de Laoconte y sus hijos de la escuela de Rodas, que hoy se halla en el Museo del Vaticano
el Toro Farnesio de la escuela de Tralles
el Galo moribundo de la escuela de Pérgamo
La escuela griega de Alejandría se distinguió por los asuntos simbólicos o alegóricos y los rústicos o campestres que fueron objeto de sus relieves o estatuas.

Glíptica
Durante todos los periodos enumerados, se cultivó en Grecia con perfección admirable la glíptica, ya ensayada en el arte micénico y antes cultivada en Egipto y Caldea. Se conservan en los Museos magníficas colecciones de primorosos entalles y camafeos, labrados con piedras finas (ágatas, por lo común con sus afines) que sirvieron para anillos y demás joyas de la opulencia griega y que tal vez mejor que los demás objetos artísticos, revelan el gusto y la habilidad insuperable del pueblo griego para con la escultura. Tomó por patrón de su glíptica en sus principios el escarabeo de los egipcios sustituyendo el jeroglífico por la figura mitológica y alguna inscripción griega. Y aunque desde el siglo V adC se fue abandonando la forma del escarabajo, conservó siempre el corte oval o elíptico y convexo en las gemas grabadas. La más notable de éstas es un camafeo de la época helenística, labrado tal vez en Alejandría y conservado en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Representa los bustos de un Tolomeo y su esposa (Tolomeo II y Arsinoe, probablemente) y mide 17 centímetros de largo por 13 de ancho. Se denomina Camafeo Gonzaga por haber pertenecido al duque de Mantua. A dichos camafeos de factura griega deben agregarse también los llamados vasos murrinos (nombre que, al parecer, les da Plinio) y son ciertas copas talladas en ágata u otra piedra fina que suelen tener relieves magníficos. Los más famosos entre éstos son
la llamada Copa de los Tolomeos, vaso de ágata con pie y con figuras alusivas a Baco
la Taza Farnesio, del Museo de Nápoles.
Ambas pueden considerarse obra helenística de Alejandría. Dicha taza tiene la forma de un platillo de cornalina de ocho centímetros de diámetro con ocho figuras en el interior y la cabeza de Medusa en la externa. La glíptica griega y romana no ha podido ser superada nunca ni siquiera por el arte moderno.

Coroplastia
En trabajos de coroplastia (estatuas y relieves de barro cocido) sobresalió igualmente el pueblo artista por excelencia siendo muy celebradas las estatuitas de Tanagra (en la antigua Beocia) y de Mirina (cerca de Esmirna, en Asia Menor) por sus acabados de perfiles. Datan de los siglos IV adC y III adC las mejores de estas obras aunque ya empezaron en el VI adC y siguieron labrándose en la época romana, las cuales reproducen con frecuencia y a escala las obras maestras de los grandes artistas griegos. A imitación de las griegas, se modelaron otras en Sicilia, Etruria y Roma

ESCULTURA HINDU



Durante el periodo gupta se produjo también el desarrollo de la escultura hindú. Se tallaron relieves para adornar los santuarios excavados en la roca de Udayagiri, Madhya Pradesh (400-600) y los templos de Garhwal, cerca de Allahābād y Deogarh. Numerosas escuelas florecieron entre el siglo VII y el IX. A ellas pertenecen el estilo de Pallavas, de alto nivel arquitectónico, buen ejemplo del cual es la obra de Kānchipuram, Tamil Nadu; el estilo Rastrakuta, cuyas mejores muestras son un colosal relieve y el busto de tres cabezas de Siva con forma de elefante, cerca de Bombay, y el estilo Cachemira.

Desde el siglo IX hasta la consolidación del poder musulmán a principios del siglo XIII, la escultura india fue poco a poco volviéndose hacia formas lineales, más de contornos pronunciados que de volúmenes. Cada vez se utilizaba con más frecuencia como decoración, subordinándola al entorno arquitectónico. Era rica en intrincados detalles y se caracterizaba por figuras de múltiples brazos sacadas del panteón de los dioses hindúes y jainíes, que venían a sustituir a las sencillas figuras de los dioses budistas, y a la multiplicidad de formas había que añadir la importancia del dominio técnico.

La escultura de aquella época procedía de tres zonas: del norte y el este, de Rajputana (actualmente parte de los estados de Gujarāt, Madhya Pradesh y Rājasthān) y de las regiones sur-centro y occidentales. Bihar —sobre todo el monasterio y la universidad de Nalanda— y Bengala eran el centro de una de las principales escuelas de la zona del norte y del este bajo la dinastía Pala (750-1200). Se utilizaba sobre todo la pizarra negra, y los temas, aún budistas al principio, fueron adquiriendo paulatinamente el carácter hindú. La escuela de Orissa realizaba obras típicamente hindúes, entre las que se cuentan los elefantes y los caballos monumentales y los frisos eróticos del templo del Sol en Konarak. El estilo local de Rajputana queda patente en el templo de arenisca de Khajuraho, literalmente cubierto de esculturas hindúes. Las escuelas centro-meridionales y occidentales produjeron notables obras en Mysore, Halebid y Belur. Los templos se embellecían con frisos, pilares y ménsulas tallados en fina piedra oscura.

Cuando los musulmanes se hicieron con el poder en el siglo XIII, adoptaron muchos de los motivos nativos para sus ornamentaciones. Las tradiciones se han mantenido hasta la época actual, sobre todo en el sur, donde el arte aún conserva su pureza indígena.

ESCULTURA CHINA


Junto a la delicadeza estética de los materiales señalados, pensados para disfrute particular y en algunos casos también como símbolo de posición social, existieron otras formas de entender el arte.
La escultura en piedra y la arquitectura en madera fueron los cauces a través de los cuales la sociedad se manifestó como colectividad profundamente jerarquizada.
La escultura en piedra se inició como majestuosa y representativa decoración de los caminos funerarios de las tumbas imperiales en la Dinastía Han. Grandes animales reales y mitológicos, representación de los estamentos sociales -letrados, militares, extranjeros, etc.- fueron los temas elegidos para dignificar el poder.
Por ello es un arte anónimo, creación de talleres colectivos, en donde la piedra se tallaba monolíticamente en cuanto material y concepto. De todo ello son muestra las esculturas que flanquean el camino de los espíritus de las dinastías Han, Tang y especialmente las Tumbas Ming, así como la escultura representativa de los palacios imperiales.
Pero la escultura tuvo también fines religiosos ligados a la difusión del budismo en China. Las grutas de Yungang, Longmen y Dunhuang, muestran el trabajo en piedra, ladrillo y estuco , que dio forma al panteón budista. En ellos se aprecia la influencia extranjera y su transformación o adaptación al gusto y estética chinos, como una de las mayores aportaciones de los intercambios producidos en la Ruta de la Seda.
La arquitectura palaciega, funeraria, religiosa y civil, partió de simples sistemas de construcción y distribución espacial, haciéndose principalmente eco de su carácter de representatividad.
Por ello, tampoco fue considerada como un arte creativo sino como una labor de artesanos, especialmente carpinteros y decoradores, donde no tenían cabida innovaciones en el diseño o en la técnica de construcción.
Entre los ejemplos más significativos de la arquitectura china se encuentran los palacios -Ciudad Prohibida, Palacio de Veracruz, Chengde-, y los templos -Templo del Cielo, Pagoda de la Oca salvaje-, en los que se aprecia la imbricación de todas los materiales artísticos y su doble función artística y representativa.

ESCULTURA AFRICANA Y ARTE PRECOLOMBINO




La escultura africana ha revolucionado el arte europeo, y sobre todo su escultura, a partir de 1905. El cubismo y el expresionismo alemán, que fueron quienes más se inspiraron en el arte africano, pasaron de moda pero la influencia del arte africano se ha mantenido hasta nuestros días, como testimonian las obras de Zadkine, Moore, Archipenko y otros. Los principios del arte africano clásico se han integrado en el repertorio internacional de las formas. Pero, a menudo, y especialmente a partir de los años 50, las influencias africanas han retornado a Africa. Así, se puede apreciar en algunas obras de Benson Osawe (Nigeria) la influencia en ellas de obras de Modigliani, que a su vez reproduce las formas de máscaras del este de la Rep.Democ. del Congo. El impacto que ha tenido el expresionismo en los los artistas africanos formados en Europa es similar al que tuvo el arte africano en el expresionismo. Por ejemplo, Gerard Sekoto introduce formas clásicas a través del prisma de la pintura expresionista alemana.
Cuando Souindoula analiza la escultura presentada en los últimos certámenes, bienales y exposiciones africanos resalta las características siguientes:
En gran parte de la obra hecha en cemento pintado y aparentemente innovadora y muy moderna subyacen antiguas formas tradicionales que recuerdan la escultura conmemorativa de los antiguos monumentos funerarios (por ejemplo, las urnas funerarioas Igbo, Akan o Ibibio en la obra de escultores nigerianos).
En general, tienen un realismo sorprendente y un gran impacto dramático. Pero aunque la originalidad y creatividad de estos trabajos están claros, aunque las formas e imágenes pueden ser nuevas, continúan presentes en ellos la imagen de formas del arte tradicional.
Resalta la presencia de artistas naturistas, realistas y simbolistas.
En cuanto a los materiales empleados, predomina la madera, si bien, el metal es cada vez más común, escogiendo la piedra en raras ocasiones.
Y si hablamos de la escultura clasica africana, lo primero que hay que destacar es la ingente variedad y cantidad de obra escultórica existente, a pesar de que siendo la madera el material más utilizado, la mayor parte no ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo, a pesar de esta gran variedad podemos apreciar algunas características que se repiten, a menudo, en gran parte del continente. Si nos atenemos a la escultura del Africa negra se puede decir que:
Mayoritariamente, la escultura se ha desarrollado a través de la talla en madera, tanto en la creación de figuras, máscaras u objetos como tronos, taburetes y otros objetos de uso personal.
Entre las figuras, sobresalen las representaciones antropomorfas, hechas en recuerdo de los antepasados, de los dirigentes fallecidos, o relacionadas con las divinidades y la magia.
Estas figuras no pretenden retratar literalmente a la persona representada, sino más bien, destacar determinados caracteres de su personalidad que se quiere inmortalizar como ejemplo para las generaciones venideras. De ahí, que determinadas partes del cuerpo aparezcan desproporcionadamente aumentadas o determinados detalles o rasgos físicos sobresaltados.
Las figuras de animales, suelen elegirse por las virtudes o ideas que simbolizan, pero también con un carácter meramente ornamental.
Las máscaras, tradicionalmente utilizadas en Africa en la mayoría de ceremonias: ritos de fertilidad o de iniciación, fiestas religiosas y funerales, pero también en manifestaciones teatrales, han utilizado mucha más variedad de materiales en su composición que la madera (arcilla, tela, metal, cestería, plástico, semillas y fibras vegetales, dientes y huesos de animales, etc.)
La fuerza expresiva conseguida a través de las máscras ha inspirado a artistas como Braque, Picasso o Vlaminck, que se inspiraron en ellas para sus propias creaciones.
Tanto en la figuras humanas como en las máscaras lo que más destaca es su simbolismo y la iíntima relación de las sociedades africanas con la naturaleza.




ARTE PRECOLOMBINO
El arte precolombino es la manera como se designa al conjunto de realizaciones artísticas e intelectuales como escultura, arquitectura, arte rupestre, cerámica, textil, metalistería y pintura realizadas en el continente americano durante el periodo precolombino en América. Este es el elemento principal que permite el conocimiento y reconocimiento de las civilizaciones precolombinas, la prueba de su nivel de desarrollo y la capacidad de transformación de su medio ambiente. Para literatura y poesia consultar poesía precolombina.

Importancia
Relieve en el museo de sitio de PalenqueLa importancia del arte precolombino es indiscutible como patrimonio de la humanidad y creación del talento humano. Del mismo dice José Manuel Guardia Villar que dichos logros artísticos e intelectuales rivalizan con aquellos de civilizaciones antiguas como las surgidas en China, India, Mesopotamia y las de los pueblos del Mediterráneo:

Estos logros resultan aún más sorprendentes si tenemos en cuenta que la mayoría de las técnicas de las civilizaciones del hemisferio oriental no eran conocidas en el Nuevo Mundo. La rueda, por ejemplo, se usaba en Mesoamérica solamente en los juguetes y nunca llegó a aplicarse a la alfarería (como torno), a la construcción de carretas o como sistema de arrastre. El uso de herramientas de metal no era frecuente y, además, no empezaron a utilizarse hasta las últimas etapas de la historia precolombina. Los mayas realizaban elaboradas esculturas y complejos ornamentos de jade golpeando una piedra con otra. Esta cultura también es famosa por sus hermosas tallas en obsidiana tanto en armas como en articulos ornamentales para el uso diario y para los ritos funebres. Destaca Palenque en este tipo de manofactura.
Sudamérica . En Colombia, cuya región montañosa es la "clásica" de la (llamada para la América precolombina: Región Intermedia) se destaca el trabajo en oro y cobre de las culturas Quimbaya, Manabí, San Agustín, Esmeraldas, Chibcha, Calima y Tairona. Este tipo de elementos se elaboraban mediante el procedimiento artesanal de la cera perdida así como la fabricación de finísimas láminas decoradas con motivos de alambre o cintas, y figuras antropomorfas muy estilizadas en estos metales. También tejían telas de algodón y trabajaban la cerámica realizando las mismas figuras antropomorfas estilizadas que hoy en dia es posible apreciar en museos de Colombia y de todo el mundo. Bellísimas expresiones de las artes en orfebrería (e incluso de "tumbaga") que han sobrevivido a ser fundidas por los conquistadores y posteriores "huaqueros" aún se pueden admirar en el Museo del Oro de Colombia.

Los indígenas Kunas de Colombia y Panamá son famosos desde antes de la conquista hasta hoy por su exelente tecnica textil. La expresión mas importante de lo anterior son las molas esta tradición tiene sus inicios en la pintura del cuerpo (tatuajes) que luego fue transferida a la tela. Las molas representan el pensamiento cosmogónico, una visión gráfica del mundo lleno de colorido y pleno del significado antropomorfo y zoomorfo. Las llamativas y coloridas figuras geométricas pintan escenas mitológicas, la creación del mundo, flora y fauna de la región que habitan los "indios" Kuna, también en Panamá se aprecia una cultura emparentada con la chibcha: la Cocle elaboradora de excelente metalurgia.


En Ecuador la cultura de la isla de La Tolita ubicada en el Océano Pacífico y datada entre el 600 y el 100 a.c. produjo piezas de oro, cobre y platino únicas en cuanto a sus dimensiones, ya que son notablemente pequeñas. Narigueras en forma de aro, orejeras en forma de carrete, clavos nasales, figuras antropomorfas y bezotes formados con numerosas bolitas que dan la idea de una flor, pendientes de filigrana y anillos con piedras. También eran famosos comerciantes de su arte, y sus obras fueron apreciadas en todo el continente Americano. Se han encontrado piezas de esta cultura en regiones muy distantes a Ecuador.

En el Perú encontramos a civilizaciones como las de Caral (una de las primeras civilizaciones del planeta), Casma, Chavín, Moche/Mochica, Paracas, Nazca, Chan Chan, Etén, por su parte, tardíamente los quechua siendo sus soberanos la "casta" de los inka lograron una civilización sintética de las culturas de la Costa y de las montañas así como del Norte (zona ecuatorial) y del Sur (por ejemplo del horizonte Tiwanaku)entre las expresiones artísticas más impresionantes de la civilización quechua se hallan los templos, los palacios, las obras públicas ("tambos", "collcas", pucaras, caminos, puentes, acueductos) y las ciudades-fortalezas estratégicamente emplazadas, como Machu Picchu. Enormes edificios de mampostería encajada cuidadosamente sin argamasa, como el Templo del Sol (Coricancha) en Cuzco, fueron edificados con un mínimo de equipamiento de ingeniería. Otros logros destacables incluyen la construcción de puentes colgantes a base de sogas (algunos de casi cien metros de longitud), de canales para regadío y de acueductos. El bronce se usó ampliamente para herramientas y ornamentos. También destacan su tecnica textil que todavia en la actulidad es posible ver en el Perú actual. En toda America también destaca el Arte plumario como importante forma de expresión de todos los pueblos indigenas.


Lo "precolombino"
América en los siglos XVI y XVII: en amarillo, la zona hispano-americana, en gris, los territorios indígenas.Artículo principal: América precolombina
El término "precolombino" no quiere decir en términos amplios todo aquello que estaba en América antes de la llegada de los españoles en 1492. En cambio designa un espacio de tiempo y unas culturas muy concretas que dejaron su huella perenne en el arte y son hoy objeto de un profundo estudio científico. El término "precolombino" deriva de "antes de Colón", pero tiene que ver en particular con las culturas que dominaban el territorio de las que serían las colonias españolas en América, es decir, desde México hasta el Cono Sur con la exclusión de Brasil (en donde se dice "Período pre-colonial") y cuya desarrollo comenzó en el periodo preclásico americano o Periodo Formativo de América con el surgimiento de la cultura Olmeca en Mesoamérica a la que se atribuye la construcción de una de las ciudades más notables del continente, Teotihuacan. Ello implica un marco de tiempo que va desde el 1500 adC hasta el Descubrimiento de América en 1492, lo que implica también el periodo formativo o preclásico, el clásico y el posclásico. La señalación de "periodo clásico" que se abriría con el comienzo del desarrollo de la cultura Maya hacia el 292 y terminaría con su aparente decadencia hacia el 900, ha sido acuñado por quienes argüían que dicho periodo marca el máximo vértice del esplendor del arte precolombino. Sin embargo dicho pensamiento está en la actualidad en debate por quienes señalan que el arte precolombino anterior y posterior a dicho periodo no es menos inferior al realizado durante el periodo clásico.

Las culturas precolombinas durante el periodo formativo se desarrollaron preferiblemente aisladas unas de otras, pero durante el periodo clásico comienzan una dinámica de interacción e influencia recíproca, incluso entre las dos principales áreas de civilizaciones: Mesoamérica y los Andes. Las coincidencias en la representación de ciertos mitos, vocablos similares y ciertas costumbres, hacen entender que especialmente después del periodo clásico los contactos entre las diferentes civilizaciones no fueron esporádicos.


Marco geográfico. Ya se señaló que el marco geográfico está condicionado a la fundación de las colonias españolas en el continente ya que el término "precolombino" designa una señalización desde el punto de vista hispano-americano. En consecuencia, las demás culturas americanas de territorios no hispanos son denominadas de otra manera para su estudio.

Entre estos territorios de las culturas precolombinas, existen 15 en particular que se destacan por la enorme cantidad de rastros y material ubicadas especialmente en dos áreas: Mesoamérica y los Andes.

En Mesoamérica, que comprende el actual territorio de México y Centroamérica, las civilizaciones son precedidas por los olmecas y la fundación de una de las primeras ciudades americanas: Teotihuacan. Las otras culturas serían la maya, mixteca, tolteca y por último la azteca.

En los Andes, que comprenden los territorios de todos los países cruzados por la cordillera desde Venezuela y Colombia en el norte hasta las áreas septentrionales de Chile y Argentina en el sur, destacan los chibchas que serían el punto de encuentro entre Mesoamérica y los Andes, la San Agustín, los colima, sinú, chavin, nazca e inca.


Mesoamérica
Cabeza olmeca, La VentaEn el preclásico mesoamericano 5000 adC a 200 adC. aprox.- se desarrollan:

La civilización Olmeca cuyas representaciones artísticas más características son:
las Cabezas Colosales, cabezas de hasta 3 m. de altura y 10 Tm de peso; se han encontrado 14 de estas cabezas de aspecto negroide, de ojos abotargados, labios carnosos y nariz ancha y con un casco encajado, que pueden representar cabezas de linaje de familia o antepasados. Una hipótesis probable (aunque no comprobada aún) para explicar las cabezas negroides es el muy posible flujo de poblaciones en balzas, aprovechando las corrientes favorables, desde el Golfo de Guinea hasta el Mar Caribe, la probabilidad de que esto ocurriera es elevada tal cual se demostró en los 1980s con el viaje (Atlantis) usando una primitiva balza de un conjunto de investigadores argentinos desde esa zona de África a esa zona de América.
Los altares, como el famoso Altar nº4 de La Venta. La Venta, Villahermosa y Tabasco son asentamientos de esta civilización en México. Este altar consta de una cavidad en su parte frontal que representa una puerta al inframundo de donde sale un personaje mitológico que sostiene una cuerda que rodea todo el altar a modo de cenefa.
En la zona del istmo de Tehuantepec se desarrolló la cerámica, que en Barra, Locona y Ocós alcanza grandes alturas artísticas.
En Colima, Jalisco y Sinaloa surgió la cultura Capacha, con objetos de cerámica como los tecomates decorados con incisión, y las vasijas con cintura, en ocasiones tan estrecha que parecen dos vasijas, una colocada sobre la otra.
La Cultura mixteca, las piezas de Monte Albán en el estado mexicano de Oaxaca, constituyen la máxima expresión artística, técnica y estética del mundo prehispánico para muchos arqueólogos. La habilidad y la perfección de los mixtecos, que crearon las aproximadamente quinientas joyas encontrados en la llamada tumba 7, se conjugaron con la sobriedad y la funcionalidad;
Un ejemplo de ello son los Máscara de Monte Albán.pectorales, que podían ser usados de manera independiente o unidos para formar un gran collar, como el pectoral que representa a un personaje con una máscara bucal con los dientes descarnados y un yelmo rematado en un penacho muy elaborado; en el pecho exhibe una escritura que se refiere a una corrección del calendario y la cosmología del momento histórico en que fueron realizadas las piezas.
Entre las piezas más conocidas está la máscara de oro del dios Xipe Tótec, patrono del gremio de los orfebres.
Otro colgante se compone de cuatro placas unidas unas a otras por argollas y rematadas por cuatro cascabeles alargados; la placa superior muestra una cancha de juego de pelota ritual con dos deidades que representan la eterna dualidad y un cráneo en el centro; la segunda es un disco solar, la tercera simboliza a la Luna y la cuarta a la Tierra.et

Cultura de Teotihuacan [editar]La cultura de Teotihuacan practica un arte solemne de adoración a los dioses y la naturaleza, cuyo único fin es representar lo sublime, lo terrible de la lucha entre diversos dioses. No aspira a la belleza sino a cumplir una misión religiosa y una visión cósmica de la vida.
La principal divinidad representada artísticamente en esta ciudad era Tlaloc, dios de la lluvia que dominaba todas las manifestaciones de la naturaleza.
Teotihuacán es una ciudad-templo, sin murallas. La avenida principal, llamada por los aztecas «Calle de los muertos», conecta los múltiples templos, como el de Quetzalcóatl, dios-serpiente, con otros edificios, como la pirámide del Sol y la de la Luna.
Trabajan abundantes máscaras, definidas por rostros anchos y tendencia a la bidimensionalidad y al uso de jade y piedras en estas maravillosas expresiones artisticas.


Las artes precolombinas en el actual territorio de Argentina [editar]Artículo principal: Artes precolombinas en Argentina

Cueva de las Manos en la Patagonia ArgentinaAunque carente de las espectacularidades arquitectónicas que se evidencian en Mesoamérica y en la Región Andina Central (Altiplano boliviano, costas y Andes peruanos, costas y Andes ecuatorianos) o incluso en la Región Intermedia (zonas montanas de Colombia, Venezuela y Panamá), el conjunto de las artes indígenas precolombinas en el territorio que actualmente corresponde a Argentina es siempre interesante aunque dificil de encuadrar.
Y la dificultad de encuadrar las artes precolombinas en el territorio argentino obedece precísamente (como primer factor) a la extensión de tal territorio (en América casi 3.000.000 de km²), con una extraordinaria variedad ecológica, extraordinaria variedad que forzosamente se trasunta en las expresiones culturales, en especial en las estéticas.
Más aún, la extensión territorial hizo que diversas corrientes culturales se dieran paralelamente– sincrónicamente– (y muchas veces interrelacionadas) o ya sea diacrónicamente.
En todo caso, un modo de sistematizar (aunque con forzosas esquematizaciones) a las áreas artísticas precolombinas de este país es el señalar a la región del NOA como el área con más fuertes influjos andidos, a la del NEA como el área con más fuertes influjos amazonidos, por su parte la región central (provincia de Córdoba y este sur de Santiago del Estero, así como la provincia de San Luis) presentan, como todo el Cuyo las evidencias de influjos andidos aunque fuertemente diluidos, casi evanescentes hasta el punto que aparecen estilos singulares, en todo caso se debe considerar en todas estas áreas precitadas la existencia ya hacia el siglo X de culturas basadas en la agricultura lo cual determinó incipiencias de civilización y el desarrollo de pequeños núcleos urbanos, la existencia de una agricultura e incluso una ganadería (de auquénidos) sería también un factor determinante en la expresión artística de dichas zonas. Por otra parte la mayor parte del territorio, que siempre hasta la irrupción europea en el siglo XVI estuvo difusamente poblado por etnias trashumantes que practicaban un modo de producción cazador recolector, las etnias con menor desarrollo tecnológico que habitaban las regiones del Gran Chaco, la región Pampeana, la Mesopotamia Argentina, la Patagonia y la Región Fueguina si es cierto que han dejado cuantitativamente menos relictos, llegan a tener momentos y puntos en los cuales se destacan culturalmente, ejemplo de ello es la Cueva de las Manos.

En todo caso, sea donde sea, las artes precolombinas que se desarrollaron en el territorio argentino practicamente son inseparables de la religión o de los sistemas de creencias de los pueblos que las produjeron, la relación entre el arte y lo sacro se patentiza por doquier.

Ejemplo de ello es precísamente la célebre Cueva de las Manos ubicada en el centro-oeste de la provincia de Santa Cruz, tal cueva es un "alero" exornado por gran cantidad de pinturas rupestres entre las que más llaman la atención las miriadas de huellas en "negativo" de manos logradas generalmente mediante una antigua aerografía y un esgrafiado, la mencionada cueva como otras próximas menos conocidas (entre estas un conjunto denominado "Cuevas de Altamira" que no debe confundirse con el homónimo de España) es una de las expresiones artísticas perdurables más antiguas de América, los fechados más antiguos se remontan a ca. 13.000 años antes del presente (aP) aunque los motivos representados más característicos surgen hace nada menos que hacia el 9.350 aP. Se supone que el pueblo que produjo tal arte es el directo antecedente de los ahoniken ("patagones" o "tehuelches" en todo caso, sea cual sea el nombre que se les da, ellos se han llamado tsonk, siendo los ahoniken los que habitaban aproximadamente al sur del paralelo 42°S hasta el Estrecho de Magallanes). En tal dilatado periodo de tiempo resulta casi obvio que se produjeran modificaciones estilístcas: si las pinturas parietales de manos datan de hace más de 5.000 años luego, paulatinamente, van apareciendo estilizadas figuraciones:las que representan la caza (muy ritualizada del guanaco y del choique). ¿Qué han expresado los artistas en estas cuevas? En primer lugar la impresión de las manos en la roca parece (como se encuentra en otras partes de nuestro planeta) el intento de buscar dejar algo de sí que se mantenga perenne, una rito mágico de imortalización, aunque esto no excluye otra intención: la de buscar la unión mística con la tierra y, por tal unión, la providencia aportada desde la Tierra. En cuanto a las escenas de caza (en las cuales los guanacos aparecen estilizadamente dibujados) parecen haber sido parte de rituales de magia simpática para obtener una constante fuente de proteínas (téngase en cuenta que entre los aborígenes americanos el acto de la caza generalmente ha sido planteado como un acto sacrificial en el cual el animal es una suerte de "hermano" que ofrece su vida para el sustento humano, de modo que la representación de los animales suele implicar un respeto hacia ellos).

Pero entre las etnias trashumantes los elementos de soporte para las artes han sido lábiles, pocos rastros se encuentran de la Antigüedad sino es cuando el arte es parietal, rupestre: en este caso el sólido soporte de la piedra nos ha dejado sus hermosos (muy sublimados) testimonios. Podemos suponer que muchas de las otras expresiones artísticas de estas etnias pampidas perduraban como tradiciones vivas hasta inicios del siglo XX, por ejemplo los "quillangos" y "quillapys" (mantos de cueros y pieles) que muchas veces solían estar "estampados" con "grecas", "estrellas", "espirales", "cruces" en su parte interna, nuevamente aquí la "dimensión" de lo sacro: estos motivos, lo mismo que los adornos corporales solían ser símbolos investidos de alguna significación mística, es decir, algo más que lo decorativo como fin en sí mismo. Y lo mismo puede decirce de los "tatuajes" y las diversas formas de "body-art", tales como el extraordinario "body painting" que señalaba el hain o ritual de la iniciación, de ingreso a la adultez entre los shelknam ("onas") en el centro y norte de la isla de Tierra del Fuego.
Al oeste del área cultural pampida y al sur del área cultural nétamente andida se desarrollaron y desarrollan las artes de los mapuche, éstas – aparte de su propia creatividad– reflejan aún influjos procedentes del norte (andidos) e influjos procedentes del sur y del este (pampidos), del este se ha dado también un influjo huarpido pero aún hoy es dificil distinguirle taxativamente de los influjos culturales (y artísticos) andidos y pampidos. Entre los mapuche se ha desarrollado una interesante cerámica, una muy interesante industria-arte textil (aquí también quillangos, y ponchos, vinchas, fajas, matras) de una variada policromía armoniosamente dispuesta en los motivos tejidos o bordados, también han logrado cierta caracterización los mapuche por su arte lítica (por ejemplo hachas rituales como las toki) o por la metalurgia, en especial la sobria aunque atractiva platería que suele adornar a las mujeres.
Los huarpe (probablemente directos herederos de la antiquísima cultura de Ansilta que sorprendentemente se extendió entre el 1800 adC y el 500 dC) desde el 500 dC presentan más influjos procedentes de la Región Andina Central y han llegado a llamar la atención por su cestería de trama muy fina, hasta el punto de lograr cestas impermeables con las cuales se trasportaba el agua, nuevamente cabe resaltar: hasta el arte precolombino aparentemente más pragmático, más utilitario, siempre ha sido relacionado con lo sagrado...las cestas huarpes tenían su cierta sacralidad en cuanto que eran portadoras del agua, es decir de –nada menos– la vida en extensas travesías a menudo áridas. Otro rasgo cultural llamativo de los huarpes que puede incluirse a un tiempo entre la industria y el arte (poco separables en estas culturas) ha sido la construcción de embarcaciones usando una técnica de cestería muy semejante a los caballitos de totora en las Lagunas de Guanacache, también son atribuibles a los huárpidos algunas de las curiosas pictografías que se encuentran en las paredes rocosas de Talampaya.
En las Sierras de Córdoba y de San Luis se desarrolló una curiosa cultura (de las llamadas por los evolucionistas etnocéntricos: civilizadas): la de los henia-kamiare (luego "bautizada" comechingón), se trataba de una población con importantes linajes huárpidos aunque bastante diferenciada de los huarpe propiamente dichos, los comechingones quizás tengan sus remotos antecedentes en la cultura Ayampitín de hace más de 7.000 aP, sin embargo de fecha tan remota apenas quedan (como en toda América y...todo el planeta) apenas rudimentarios vestigios, una industria-arte principalmente lítica rudimentaria aunque en su sencillez, interesante – en gran medida, siguiendo los criterios de Benjamin por lo aurático que posee: por esa "aura" sugestiva que la antigüedad y lo enigmático aportan al objeto– aunque recién hacia el siglo V de la era común comienza a desplegarse, claro, un arte "comechingón", este arte revela influjos procedentes de los Andes Centrales a través de la étapa del Noroeste Argentino. Por los relatos de los cronistas y por los estudios arqueológicos se sabe que el pueblo "comechingón" desarrolló su característica arquitectura de casas comunales semisubterráneas de paredes de piedra, también se sabe que eran muy dados a los adornos (presumiblemente incluyendo un elemento religioso y otro fetichista: las mujeres se adornaban con collares multicolores de metal, piedras semipreciosas y, especialmente, conchas de caracoles; los hombres se adornaban principalmente con chaquiras de plata o cobre en formas alargadas, también (como muchas otras etnias) era frecuente la pintura (ritual) del cuerpo. Sin embargo, hasta el presente, lo que más llama la atención del arte "comechingón" son sus glifos y pictografías, tales como las que se encuentran en Cerro Colorado y Ongamira (Córdoba), Para Yacu (en la zona de Santiago del Estero fronteriza con Córdoba) o las que se encuentran en la cueva de Inti Huasi en el centro norte de San Luis (el nombre quechua de la cueva sanluiseña es posterior a la Conquista española, del periodo de dominación hispánica en el cual dentro de las jurisdicciones del Tucumán y el Cuyo fue lengua general el quechua). En estas cuevas, usadas con fines religiosos – al parecer "mistéricos" – se encuentra un singular arte rupestre, bastante diferente del ya observado en la Cueva de las Manos, en las cuevas de los "comechingones" lo que predomina es la abstracción, con abundantes grafos y símbolos de los cuales actualmente solo se puede hipotetizar su significado, algunas pictografías son algo menos abstractas y presentan a siluetas de individuos portando lo que parecen tocados de plumas e incluso de cuerno o algo semejante, tales pinturas parecen representar a los chamanes, sin embargo más llaman la atención los grafos y glifos que recuerdan a letras y, más precísamente, a runas; tal semejanza, así como la represntación de naves y hombres a caballo ha dado lugar a hipótesis aventuradas tales como la de suponerles un origen vikingo, la representación de hombres a caballos sin embargo es (según las dataciones) precísamente la de los conquistadores españoles, es decir, muchas de estas pinturas están representando precísamente el fin del llamado arte "precolombino", arte que luego se continuará en una nueva síntesis.
Del arte "comechingón" "precolombino" también corresponde señalar las estatuillas de cerámica y piedra que representan a sujetos de los dos sexos, estatuillas que parecen haber estado relacionadas con un culto a la fertilidad: se destacan las nalgas y los senos de las mujeres y los genitales de los varones, son estatuillas de elaboración adusta y, en cierto modo "expresionistas" como las que se han encontrado en los yacimientos del dique Los Molinos.
Las condiciones edafológicas y climáticas de las regiones pampeana, chaqueña y, sobre todo, mesopotámica así como el tipo de culturas que prehispánicamente se dieron en tales regiones (pueblos cazadores recolectores y/o horticultores itinerantes) así como el posterior disturbiado de los suelos (especialmente en el siglo XX) han hecho que nos llegaran pocos relictos y de los pocos relictos, debido al disturbiado o alteración sufrida por los yacimientos, una dificil ubicación temporal o que suela ser dificil relacionar los hallazgos con tal o cual etnia; en la región pampeana se encuentran vestigios datables en ca 9.000 años aC, tales vestigios son puntas de flechas y las características piedras redondeadas para confeccionar "bolas perdidas" y luego boleadoras, desde un cierto punto de vista tales elementos pueden no ser considerados arte sino "simples" artefactos utilitarios, sin embargo en el ámbito del territorio que actualmente es Argentina y pensando en términos de esas épocas, siempre conviene considerar el casi indisociable nexo objeto utilitario-arte e, incluso, religión. En el extremo noreste de la región mesopotámica se encuentran hachas líticas circulares que parecen haber tenido precisamente esa triple función.
A lo largo de los grandes ríos se encuentran ocasionalmente enterramientos con grandes urnas o restos de canoas monóxilas, pero las cerámicas de menores dimensiones, los objetos de hueso, madera, los textiles y las cesterías antiguos resultan casi inhallables precisamente por las condiciones deteriorantes que sufrieron. Sin embargo, puede darnos alguna idea de las artes precolombinas las artes (vulgarmente catalogadas como "artesanías) "menores" que aún realizan los descendientes de etnias como la wichi o la qom'lek ("toba"): los wichis se destacan por sus tallas en maderas muy duras (quebracho, palo santo) y el tejido de atractivas alforjas "chuspas" en base a la fibra del chaguar; las tallas en madera dura son frecuentemente representaciones de animales, tales representaciones conllevan fuertes estilizaciones en las cuales predominan los volúmenes facetados; en cuanto a los qom'lek también suelen representar en pequeñas esculturas (valga la palabra escultura aquí, pese a que se trata tecnicamente de cerámica) los animales autóctonos (y posteriormente los alóctonos) aunque predomina la cerámica horneada (no al punto de terracota) de matices castaño claros luego pintada con pigmentos marrones, blancos, rojizos y negros.
En el área de transición entre el Gran Chaco y las cordilleras preandinas y andinas se nota también el antiguo contacto cultural (muchas veces violento) entre etnias pampidas, amazonidas y andidas; en el interfluvio de los ríos Dulce y Salado del Norte aunque no existen huellas de ninguna ciudad precolombina edificada con rocas u otros elementos perdurables si se encuentran bastantes cerámicas que revelan el fuerte influjo procedente de las culturas del NOA (en ocasiones es dificil distinguir si se trata de cerámicas precolombinas moldeadas in situ o si se trata de cerámicas obtenidas del NOA a través de las antiguas rutas comerciales), al pie de la yunga especialmente en el chaco salteño se encuentran intersantes máscaras labradas en palma que representan a diversos grandes animales (yaguares, pecaríes, tapires etc.), tales máscaras evocaban a los "espíritus" de los animales y eran utilizadas ceremonialmente, su talla suele ser sencilla, limpia: con pocos rasgos se puede identificar facilmente al ser representado. En esa misma zona, y especialmente por parte de los chorotís y de la parcialidad arawak de los chané se destacan los "sapos" que, por magia simpática, sirven para impetrar o atraer a la lluvia durante las prolongadas sequías: los sapos chorotis suelen ser de barro cocido con una mezcla de polvo de hueso lo que le da un matiz (casi una "pátina") singular: de volúmenes curvos tal "pátina" resalta las curvaturas al suavizar ópticamente toda posible rectilinealidad. Por su parte los "sapos invocantes" de los chané llegan a sorprender por lo logrado con la sencillez de sus formas (muchas veces una especie de óvalo "parado" y algo aplastado que tiene una gran abertura arriba, la de la boca, y unas cintas añadidas de cerámica fungiendo como leves patas).


Pequeña vasija antropomorfa en cerámica de la Cultura "Condorhuasi".
Las civilizaciones del Noroeste Argentino [editar]En el NOA se encuentra una región que reune características fisiográficas semejantes a las de los Andes Centrales, la semejanza fisiográfica y, especialmente, los factores ecológicos hicieron que en esta zona se pudieran desarrollar poblaciones sedentarias, fijadas a la "madre tierra" por la agricultura intensiva de la papa, el maíz, los porotos, la quinoa etc. En el transcurso de los siglos las antiguas aldeas llegaron a consolidarse como pequeñas ciudades realizadas en una arquitectura de sillería en piedra.

Aunque se mantienen polémicas en cuanto a las denominaciones y periodizaciones, aquí se recurrirá a las más frecuentes.

Usualmente se habla de un "período temprano" que se extiende desde el 500 adC al 650 dC, un "período intermedio" o "medio" (650-850) y un "período tardío" (del 850 al ca. 1480).

En todos estos casos nos encontramos con artes que corresponden a culturas agroalfareras que encuadran dentro del término (muchas veces impreciso) de civilización, en efecto, es en el NOA que, ya antes del siglo I arqueológicamente se observan incontestables rasgos de civilización en el sentido más estricto: aparecen poblaciones estables en puntos (nodos) en los cuales se controla económicamente el riego, la agricultura y, con ellos, la circulación macroregional de bienes entre los cuales se encuentran los alimentos y la información.

Las culturas agroalfareras del NOA llegaron a desarrollar un interesante urbanismo (Tastil, Tilcara, Shincal, Chicoana, Batungasta, Titiconte, La Ciudacita etc.) acompañado de esculturas líticas y coroplastia (cerámica nétamente artística), metalurgia en oro, plata, cobre y bronce; así como interesantes obras textiles y de cestería.
En el actual territorio de la provincia de Santiago del Estero se desarrolló una cultura (Civilización santiagueña) que aunque estableció grandes centros habitados, no llegó a la monumentalidad ya que de hecho, su arquitectura se basó en materiales perecederos ("paja" o sacate y, menormente, en adobe), la Civilización santiagueña refleja casi inmediatamente los influjos andidos seguidos de los amazonidos aunque su substrato demográfico se hubiera dado en una población predominantemente pampida.

ESCULTURA DE MESOPOTAMIA



ESCULTURA DE MESOPOTAMIA. Las primeras esculturas descubiertas en la Mesopotamia datan del 5000 a.C. y son en su mayoría figuras de barro muy similares a las de las Venus prehistóricas encontradas en el resto de Europa. En el milenio siguiente se refleja una estilización de las formas tendientes al naturalismo y se encuentran piezas en mármol tales como bustos, estelas conmemorativas y relieves.
La más importante es la estela encontrada en Lagash, considerada la más antigua del mundo en cuanto que en ella aparece por primera vez la narración figurativa de una batalla. Las estatuas más típicas son figuras de hombre o mujer de pie, llamados orantes, ataviados con largas túnicas con las manos tomadas a la altura del pecho, siendo la cara la parte más llamativa del conjunto por el relieve de los ojos normalmente realizados con piedra. En cuanto a los relieves, estos han sido de una importancia fundamental para comprender la historia, la iconografía religiosa y el ceremonial de los pueblos mesopotámicos. Existían varios tipos, entre ellos los esculpidos en la piedra y los realizados sobre ladrillos esmaltados como es el caso de los pocos restos encontrados de la famosa "Puerta de los dioses" (de hecho, eso significa Babilonia) y los de arcilla. Dependiendo del pueblo y de la ciudad los temas y los estilos variaban: durante las dinastías acadia y persa la temática era la narración de la victoria de los reyes, mientras que en tiempos de los babilonios se preferían las representaciones de las divinidades o de las tareas cotidianas del pueblo.